20 Jul Cuándo aplicar frío y cuándo aplicar calor en una lesión
¡Vamos con tu momento de salud de hoy!
Esta es, sin duda, una de las preguntas que más nos hacéis en consulta ante una lesión o dolor: ¿qué es mejor aplicar, frío o calor? Aunque la sabiduría popular suele mezclarlos, la evidencia científica nos da unas pautas muy claras basadas en la fase en la que se encuentra el tejido.
El frío (o crioterapia) es el aliado principal en las fases agudas, es decir, inmediatamente después de sufrir una lesión reciente, un golpe o un esguince, normalmente durante las primeras 48 a 72 horas. Su función principal es actuar como un analgésico local, adormeciendo la zona para reducir el dolor y ayudando a contener la inflamación inicial excesiva. Se debe aplicar en intervalos cortos, no más de 10 o 15 minutos seguidos, protegiendo siempre la piel.
Por el contrario, el calor (o termoterapia) está indicado para procesos musculares o procesos crónicos. El calor dilata los vasos sanguíneos, lo que aumenta el flujo de sangre en la zona. Esto aporta más oxígeno y nutrientes a los tejidos, ayudando a relajar la musculatura rígida y a disminuir la rigidez articular. Es ideal para contracturas de espalda o para calentar una articulación antes de moverla.
Aplicar el estímulo equivocado en el momento incorrecto —como poner calor en un tobillo recién torcido— puede empeorar la inflamación. Por eso, entender cómo reacciona tu cuerpo es el primer paso para cuidarlo bien.
Si tienes una lesión reciente que no mejora, arrastras una molestia crónica y no sabes cómo abordarla, o te surgen dudas sobre tu caso particular, recuerda que estamos a tu disposición en la consulta para guiarte en tu proceso de recuperación.